martes, enero 15, 2008

¡¡¡Bienvenido 2008!!!


Cómo no, en nuestro Club de ocio particular, hemos celebrado el fin de año 2007 para recibir, con las ganas de fiesta que nos caracterizan, el nuevo año 2008.

Y así fue. La tarde del sábado 29 de diciembre, nos arreglamos con nuestras mejores galas y nos reunimos todos en el Club; a las cuatro de la tarde comenzó a sonar la música y todos nos sumergimos en una fiesta gigante en la que el baile y el disfrute fueron los invitados de lujo.

Bailamos y bailamos toda la tarde sin darle tregua a nuestros pies ni a nuestras piernas hasta que a las siete de la tarde comenzó la cuenta atrás.


Ya estaban listas las doce uvas para cada uno de nosotros. Bueno, uvas...y palomitas, lo que pasó es que la encargada de comprar las uvas...se lió un poquito...no se le dan muy bien los números...vamos, ¡¡¡que compró muy pocas uvas!!!, por lo que tuvimos que repartir palomitas en sustitución de las uvas.


Las campanadas sonaron igual, eso sí, fueron unas campanadas muy caseras, a falta de una campana, la baqueta y el platillo de nuestra batería , nos dieron la entrada al año 2008, un año que todos nos deseamos muy feliz, y que sigamos juntos....de hoy en un año.

Y los voluntarios, como siempre, dando el cante.

Visita "Real" en el Club

Todo es posible por lo que parece.

A pesar de lo ocupados que estaban los Reyes Magos el día cinco de enero, a pesar de tener que viajar en un sólo día por todo el mundo... los Reyes visitaron el Club Juvenil Finisterre y además tuvieron tiempo para que todos nosotros les dijésemos nuestros deseos de esta Navidad.

Algo sospechábamos, ya que el Club es una de sus paradas preferidas, pero no pudimos saber la hora de llegada a pesar de lo mucho que los intentamos llamar por teléfono, por Oriente no había cobertura, así que nos mantuvimos a la espera.


Sobre las cinco y media de la tarde aparecieron. ¡Que alegría!


Los acompañamos a los tres tronos que les habíamos preparado y allí, de uno en uno nos fuimos acercando y pidiéndole nuestros deseos y entregándoles nuestras cartas. Vinieron cargados de caramelos que repartieron entre todos nosotros.

Para agradecerles el esfuerzo que habían hecho al desplazarse hasta aquí, les invitamos a tomarse un chocolate calentito con un trozo de roscón de Reyes. Roscón hecho en su honor. Muy agradecidos, los Reyes se marcharon despidiéndose con cariño. Se iban con prisa, ya que habían dejado a los camellos guardados en el zoo de Vigo, y tenían que ir a recogerlos para seguir su viaje por el mundo.

Aquí, en el Club, estamos encantados de recibir visitas como esta.

Una tarde en Senegal

De repente, en vez de las cuatro paredes del gimnasio, nos rodearon metros y metros de desierto, kilos y kilos de arena, rayos y rayos de sol. Algo nos impidió quedarnos sentados, e inconscientemente nuestros cuerpos se empezaron a mover al ritmo de un sonido desconocido pero encantador.


Así fue como el Club de nuestros sábados, se convirtió en Senegal, un "enorme pequeño"país de África.

Tres chicos senegaleses nos estaban regalando pedazos de su cultura mientras tocaban los bongos, cantaban y bailaban el tesoro que se trajeron con ellos.


Muy sorprendidos se alegraron al ver que en la primera canción, muchos chic@s se levantaron a mover el esqueleto y no pararon hasta que acabó el concierto africano. Al final, todos estuvimos bailando imparables ante su música que nos robó el corazón y por supuesto, el ritmo.


Al acabar, chic@s y voluntarios nos acercamos a los músicos y nos recibieron muy bien. Inmortalizamos muchos momentos con fotos, que cada vez que veamos, nos trasladarán de nuevo a Senegal, con su arena, su desierto, sus rayos de sol, y, cómo no, con sus gentes y su música.

Y las voluntarias, como siempre, dando la nota.

Ojalá visitemos pronto Senegal, aquí, en nuestro Club de ocio.